domingo, 30 de enero de 2011

Lennon, nunca escribiste una canción fea...



Algunas veces la belleza nos hace llorar, eso es tener el alma abierta al arte, es ser una persona especial, así son las personas a las que yo elijo del mundo:
Pregunta de mi psicóloga: pero qué pasa? Un artista es superior para vos al resto de las personas?
Respuesta mental de Eva: a esta si le tengo que contestar la mato, mejor me aguanto...
Fui una vez más y la dejé.
No creo en la superioridad de unos sobre otros, pero aseguro de alma que mis personas preferidas del mundo son las que saben disfrutar del arte y sostengo sin dudar que el amor y el arte dan sentido a la vida.

domingo, 23 de enero de 2011

Hoy la tierra y los cielos me sonríen,
hoy llega al fondo de mi alma el sol,
hoy la he visto..., la he visto y me ha mirado...,
¡hoy creo en Dios!

Gustavo Adolfo Bécquer

(será bueno tener el alma llena de poemas??
a veces no sé decir las cosas más que por boca de los poetas, este poema dice mi cabeza cuando pienso que hoy vuelve Gus)

viernes, 21 de enero de 2011

Descansando


Hace unos días estuve visitando de nuevo a los angelitos del Cementerio de la Recoleta, sigo sin poder procesar tanta belleza, espero no poder hacerlo nunca, para colmo el cielo se puso negro y empezó a lloviznar.

Es increíble mirar al cielo y verlo negro y lleno de ángeles, a esa imagen la guardo en la memoria, esta es una foto de un día de sol, es un angelito niño que está sentado allí, dormido en una esquina del cementerio. Tantos son y tan diversos... que hasta hay uno chiquito y dormido, de qué manera tan mágica los artistas invadieron al cementerio con sus obras e hicieron que materiales tan duros y grises se llenaran de movimiento y sensibilidad, qué animal hermoso es el ser humano.

lunes, 17 de enero de 2011

A veces todas las estrellas parecen llorar...
Aún así, prefiero tomar a los dos arcoiris que ví juntos hace unos días y regalártelos Gus, por estos dos meses preciosos.

Cuando todas las estrellas lloraron, vos estuviste conmigo, todo lo malo va a pasar y lo que sea real va a quedar para los dos.

jueves, 13 de enero de 2011

jueves, 6 de enero de 2011

Los reyes existen, son los padres!!!!

Antes que nada deberé comentar algo más que íntimo, como lo es el hecho de que mis reflexiones acerca del mundo, en general llegan cuando estoy debajo de la ducha...

Una de esas veces, así, de la nada, pensé: " pero si los reyes son los padres, entonces existen!!" jajajaj, estuve largo tiempo pensando al respecto de la existencia de los reyes y jugando con la lógica de lo que había pensado; por supuesto que la frase real se refiere a que los reyes así, los tres que vienen por la noche y en secreto y nos dejan un regalo mientras sus camellos se comen los insumos que les dejamos, claro que esos no existen. Sin embargo la frase no dice todo eso, la frase horrible que usan las personas sin corazón para tirarnos abajo cuando estamos ilusionados con algo es "los reyes no existen, son los padres" a lo que , jugando con la lógica respondo, si los reyes SON alguien, entonces EXISTEN, mejor aún ¡Qué gran noticia! Mis padres son reyes, mis padres son LOS reyes jajajaj!!!!
Concluyo con esta reflexión que el que sostiene que los reyes no existen pues son los padres, está entrando en el oscuro terreno de los seres tristes que no saben nada, ni de las palabras, ni de la ilusión.

Esta mañana los reyes me trajeron de regalo el libro que más estaba queriendo en estos tiempos el Sóngoro cosongo de Nicolás Guillén, para los que ya saben mi historia tal vez la dedicatoria les diga algo, dice mi hermano Gon: "los reyes sí existen, son los hermanos!!!!"

Sigo pensando que la vida es un lugar hermoso

Canto negro

¡Yambambó, yambambé!
Repica el congo solongo,
repica el negro bien negro;
congo solongo del Songo,
baila yambó sobre un pié.

Mamatomba,
serembé, cuserembá.

El negro canta y se ajuma,
el negro se ajuma y canta,
el negro canta y se va.

Acuememé serembó
aé;
yambó,
aé.

Tamba, tamba, tamba, tamba
tamba del negro que tumba;
tumba del negro, caramba,
caramba, que el negro tumba:
¡Yamba, yambó, yambambé!

Nicolás Guillén